¿QUE ES UN ANTIBIOGRAMA?

Partiendo de que, la gran mayoría de los procesos patológicos que afectan a las aves en ornitología deportiva, requieren tratamiento farmacológico, el cultivo y posterior antibiograma de determinadas muestras obtenidas tras la exploración física o en la necropsia, se vuelve una herramienta muy importante, para elegir el fármaco adecuado en cada situación, evitando el uso de antibióticos que pueden no ser eficaces y contribuir a la generación de resistencias.

¿Pero en que consiste basicamente un antibiograma?

El antibiograma es la prueba microbiológica que se realiza para determinar la susceptibilidad (sensibilidad o resistencia) de una bacteria a un grupo de antibióticos y consiste en hacer en una placa como la de la foto un cultivo, es decir, criar en ese medio la bacteria que nos esté dando problemas, por ejemplo en nuestro criadero. Una vez crece a la placa se añaden unos disquitos impregnados en un antibiótico, se prueban varios. Pasado un periodo de tiempo los antibióticos que sean capaces de atacar a esa bacteria crean un halo a su alrededor, han matado a las bacterias que tienen alrededor, mientras que a la par nos encontraremos con antibioticos que no hayan sido capaces de dañar a la bacteria, estos o no crean ese halo o será menor.

El técnico veterinario será el que sea capaz de valorar los medicamentos más eficaces al realizar la prueba.

De esta manera se reduce el riesgo de dar tratamientos sin éxito, se reduce el problema de las resistencias, y se evita la típica costumbre de los criadores de dar palos de ciego con el primer tratamiento que pillen.

EL ALIMENTO MÁS USADO EN ORNITOLOGÍA

Se cría un grupo de aves muy diverso, y lo es también su alimentación. Según la dieta hay aves insectívoras (comen basicamente insectos) frugívoras (dieta a base de frutas), omnívoras (dieta muy variada) e incluso carnívoras, aunque la gran mayoría son granívoras o se adaptan fácilmente a una alimentación a base de granos, lo que ha supuesto una ventaja muy importante en su aclimatación a la vida en cautividad.

Por ello, nos centraremos en las granívoras. Si nos referimos a datos oficiales, como por ejemplo las estadísticas de un  campeonato cualquiera, el porcentaje de pájaros granívoros supera incluso el 99%.  Y en la mayoría de concursos llega al 100 %. No obstante, hay que tener en cuenta que esta dieta en la mayoría de los casos se complementa con insectos, frutas y verduras, néctares, algas y otros muchos productos. Así, podemos decir que la dieta base en ornitología deportiva son granos pero los complementos pueden ser muy variados.

Ahora bien tenemos que considerar también que aunque la gran mayoría de pájaros que criamos son granivoros, se está extendiendo mucho a su vez la alimentación con piensos en este tipo de aves, que crece y crece aunque sigue siendo minoritaria en comparación con las semillas.

 

¿EL CRIADERO PERFECTO?

Cada uno cria dónde puede, pero si pudieramos elegir y hacer nuestro criadero de cero. ¿Cuál seria el criadero perfecto?

El criadero perfecto debería tener una orientación sur o suroeste, para el máximo aprovechamiento de las cualidades de la luz solar, una temperatura media sin extremos y una humedad media que ronde el 60-65%, así como una buena ventilación.

Sin embargo cada criador cría en las instalaciones que tiene a su disposición, que habitualmente son terrazas, cocheras, sótanos, habitaciones de la casa… Por ello cada criadero presenta unas condiciones totalmente únicas.

Aun así podemos clasificarlos en aviarios interiores o aviarios exteriores. Los primeros con unas
condiciones más controladas y en muchos casos con luz artificial (que se ha desarrollado mucho en los últimos años) son los más comunes. Los segundos más expuestos a las inclemencias meteorológicas, son menos comunes precisamente por esto, porque dependen mucho de las condiciones del medio y la climatología.

Este es un aspecto a tener en cuenta a la hora de valorar las posibles patologías del aviario, planificar la cría, la muda, la temporada de concursos…

¿CUANTAS PAREJAS NECESITO PARA TENER UN AVIARIO?

Muchas veces nos hacemos la pregunta, cuando tenemos poquitas parejas, de si nuestro aviario, aunque sea pequeño, se puede considerar un aviario o no. Para responder a estas preguntas tenemos que ver primero que es un aviario deportivo.

Un aviario deportivo consta básicamente de una sala en la que hay dispuestas un numero variable de jaulas o módulos de acuerdo al número de parejas que haya en producción anual y además realiza una selección genética de sus ejemplares a lo largo de los años con el objetivo de ir hacia un estandar, concurse o no.

Las dimensiones pueden variar dependiendo básicamente del número de parejas, desde
aviarios de apenas cinco o seis parejas o incluso menos hasta “macroaviarios” con más
de 500 parejas.

Lógicamente, también depende de las especies que se críen, un aviario
con 10 parejas de canarios se puede considerar pequeño, pero es un aviario igualmente, no así uno con 10 parejas de guacamayos por ejemplo, que sería una cantidad importante.

Con lo cuál tengas muchos o pocos, una o dos parejillas ya se puede considerar técnicamente un aviario, muy pequeñito eso si pero un aviario al fin y al cabo.

 

 

¿ES OBLIGATORIO TENER NUCLEO ZOOLOGICO?

Como deciamos en el anterior post, parece que la ley obliga, (aunque habría que ver caso concreto de cada comunidad) pero en la práctica aún hoy son muy poquitos los aviarios que lo tienen. Ahora bien estos aviarios no es que sean ilegales como tal.

Esta normativa deja un resquicio legal en el que se amparan los criadores,  puesto que, de acuerdo con el artículo 4 del decreto 42/1995 de 18 de abril, sobre autorizaciones y registro de núcleos zoológicos, establecimientos para la práctica de equitación y centros para el fomento, cuidado y venta de animales de compañía, la tenencia de animales indígenas y /o exóticos para fines exclusivamente familiares queda excluida de la obligación de registro, aunque no obstante deberán cumplir los preceptos sanitarios generales y específicos que les sean de aplicación.

Sin embargo, hay dos circunstancias en las que la tenencia de animales por particulares queda sometida a los requisitos de registro.

  1. La tenencia de diversas especies zoológicas en un número que pueda comportar riesgos sanitarios tendrá la consideración de colección zoológica privada.
  2. Los particulares que de forma periódica y frecuente, realicen ventas de animales domésticos, tendrán la consideración de criadores quedando sujetos a las obligaciones impuestas por el decreto 42/1995.

Esto deja bastante claro que los aviarios deportivos, si lo vemos literalmente,  necesitan ser inscritos como núcleo zoológico, sin embargo a día de hoy la realidad es que muy muy pocos lo están. La implicación del profesional veterinario en este proceso es evidente, ya que para solicitar la inscripción de un criadero como núcleo zoológico, aparte de autorizaciones municipales y otros documentos de carácter general, se necesita un informe técnico-zoosanitario suscrito por un veterinario legalmente habilitado.

Desde luego en un futuro aumentará el control administrativo en estos aspectos, pero a día la normativa se aplica en general de forma bastante laxa.

 

¿QUE ES UN NÚCLEO ZOOLÓGICO?

La ley 8/2003 de sanidad animal obliga, a toda persona física o jurídica que mantenga o críe animales, a registrarse convenientemente en función de su actividad, identificando a sus animales y creando registros oficiales que permitan el control y seguimiento de dicho centro en materia de sanidad animal. La obligación de registro incluye tanto a los centros que mantengan animales de producción como a los que mantengan animales domésticos o silvestres, haya o no finalidad comercial. Dentro de la clasificación de los centros que se deben registrar, contempla el caso de los núcleos zoológicos.

Los núcleos zoológicos, a pesar de lo que se pueda pensar, no son un sinónimo de parque zoológico, sino que se trata de un concepto mucho más amplio. La definición recogida por la ley indica que son “centros que albergan colecciones de animales exóticos y/o indígenas con fines científicos, culturales, recreativos, de reproducción, recuperación, adaptación y/o conservación”. Se incluyen dentro de estos los parques zoológicos, zoo safaris, reservas zoológicas, colecciones zoológicas privadas y otras agrupaciones.

Los aviarios deportivos se encuadrarían en el apartado de colecciones zoológicas privadas, por lo que deberían estar dados de alta como tales, se crie la especie que se crie, y si además se tratara de especies catalogadas como protegidas (convenio CITES, 2017) se debe cumplir a la par con otros trámites legislativos.

Ahora bien, ¿en la práctica como criadores estamos obligados a tenerlos? Lo veremos en el próximo post.

LA MUDA EMPIEZA ANTES DE ACABAR LA CRIA

Normalmente por simplificar la organización solemos dividir el año en fases:

El periodo de reposo invernal, por un lado, dónde solemos aprovechar para hacer nuestros fichajes y que incluye también la temporada de concursos. Luego está la cría y después, a la llegada del verano colocamos la muda.

Esta bien para organizarse, pero es un error.

Tenemos que pensar que todo el año es una transición donde se difumina todo, prácticamente a mitad del periodo de cria ya tenemos los primeros pichones destetados, para estos la muda empieza mientras sus padres siguen en plena cria, con lo cuál ya en plena temporada de cría tendremos dos grupos, pájaros que lógicamente están criando y otro lote con pájaros ya preparados para la muda.

Si queremos ser buenos criadores hay que saber cuando cambiar el chip.

MENTE PUESTA EN LA MUDA

Finalizada la cría con la llegada de los calores estivales empieza el periodo de muda, una fase crítica para los pájaros en la cual renuevan su plumaje, fenómeno que se repetirá anualmente.

La muda es otra etapa en la que el control sanitario se vuelve crítico dado que hay más riesgos, no solo por la
debilidad inmunológica de las aves en este momento sino por el mayor volumen de pájaros. Normalmente el verano es la etapa en la que hay más ejemplares en los criaderos ya que tenemos a todos los reproductores y a todas las crías, salvo que decidamos realizar cesiones durante este periodo, algo poco habitual y para muchos incluso poco recomendable.

La muda suele ser un periodo de aparente calma, la época de mayor trabajo, que es la cría, acabó y en muchas casos los pájaros pasan el verano en grandes voladeras, con lo cuál ¿podemos bajar las horas de trabajo? Si y mucho, pero esto no significa bajar la vigilancia.

Además recordar siempre, sin una buena  muda es muy dificil tener una buena cría el año que viene y a su vez casi imposible tener una buena temporada de concursos.

Así pues más relax pero sin bajar la guardia.

 

PASTAS PARA CRIA Y PASTAS PARA MUDA

Por regla general es recomendable, aunque no obligatorio, utilizar un tipo de pasta de cría diferente para cría y para muda.

La recomendación más habitual es que para criar usemos pasta seca, seguramente menos apetecible pero con alto nivel de proteina y bajo de grasa (Importante para no sobrecargar el hígado).

Por otro lado en muda interesa casi casi lo contrario, una pasta mórbida, con más humedad, con mayor nivel de grasas, seguramente mucho más apetitosa y por regla general con un nivel ligeramente más bajo de proteina, aunque esto no siempre se cumple a día de hoy.

Ahora bien, si lo que queremos es utilizar una misma pasta durante todo el año la mejor elección siempre suele ser trabajar sólo con pastas mórbidas.

Siempre que se las coman bien y estén bien balanceadas no tienen que dar ningún problema.

DIFERENCIAS ENTRE BUENA O MALA LUZ ARTIFICIAL

El uso de luz artificial se ha convertido en herramienta fundamental para muchos aviarios, que antes, se tenian que conformar con crias peores en habitáculos con poca luz.

Ahora gracias a la luz podemos criar en prácticamente cualquier sitio, aunque sea un sótano inhóspito o un cuarto sin ventanas.

La luz es la clave para el celo de los pájaros, en inverno por ejemplo, época nada favorable para la mayoría de especies, podemos tener unas 8 horas de luz natural, este valor se puede llegar a duplicar en plena cría, aunque lógicamente con el uso de luz artificial nuestra dependencia a la luz natural ya no existe.

Pero aún asi tenemos que tener claro que no todas las luces artificiales son buenas, hay que buscar UVA y UVB, y para imitar al máximo la luz natural lo mejor es utilizar reguladores de amanecer-anochecer.

¿Y que pasaría si solo usamos luz eléctrica,  la normal, la que tenemos en casa?  Pues seguramente los pájaros encelarían pero no llegarían ni mucho menos en las mismas condiciones para criar a pleno rendimiento.